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16 de Noviembre, 2008    General

PETRA



La respectiva extensión de los pueblos edomita y hebreo hizo que se enfrentasen, ya en época de los Patriarcas, antes de mediados del II milenio, lo que degeneró en guerras en la época de los Jueces (s. XII a.C.) y la monarquía de Saúl (s. XI a.C. (Jueces 3, 6-10; 1er. Libro de Samuel 14, 47). El rey de Israel, David, se apoderó del país edomita, en el que su lugarteniente Joab asesinó a todos los hombres.

Salomón reforzó su empresa en Edom fundando el puerto de Ezion-Geber, desde donde lanzó su flota hacia el comercio del Mar Rojo. Aprovechándose de la debilidad israelita a la muerte de Salomón, los Edomitas recobraron su independencia, lo que no pudieron impedir los reyes de Judá, Amasias (796-781) y Azarías (781-740).

En el curso de estas guerras, el rey Amasias se apoderó de la ciudad denominada Sela, «la roca», un lugar identificado por algunos autores con el macizo montañoso de Umm el Biyarah, al S.O. del circo de montañas donde se extiende la ciudad baja de Petra. En esta ocasión, diez mil cautivos fueron precipitados de lo alto de las rocas.

Aprovechándose de la toma de Jerusalén por los asirios (587 a.C.), para ocupar el sur de Judá, los edomitas se ganaron el odio eterno de los judíos y los profetas Isaías, (Isaías 34), Jeremías (49, 7-22), Ezequiel en sus «oráculos contra las naciones» (25, 12-14), Abdias, en su visión sobre Edom y Malaquías( 1, 3-3), alzaron sus voces con la maldición de Yhavé contra Edom.

Tras la vuelta del exilio babilónico, Israel echó de nuevo su sandalia sobre Edom, según la imagen antigua que significa «posesión» (Salmos 60, 10):
«Moab, la jofaina para lavarme, sobre Edom lanzaré mi sandalia, sobre Filistea gritaré la victoria».

En los textos de Jeremías y Abdías se hace alusión a las alturas de la Roca y a los nidos de águila que formaban sus alturas:

«A ti que habitas en las cavernas de las rocas, que tienes la altura por morada y que dices en tu corazón: ¿Quien me hará descender a la tierra?

Aunque te eleves como el águila, aunque coloques tu nido entre las estrellas, te haré descender de allí» (15).



En efecto la ciudad era más una posición defensiva que una ciudad en el verdadero sentido del término: Una posición fuerte donde los edomitas podían esconderse en caso de peligro sin necesidad de construir edificios ni levantar paredes, refugiándose en las cuevas naturales. La ciudad de los edomitas orientales debía ser, en realidad, Buseirah, a 50 Km. al norte a vuelo de pájaro de la ciudad del desierto.


VII. LA APARICIÓN DE LOS NABATEOS: LA CIUDAD DE GAIA

El movimiento de los clanes edomitas hacia el sur de Judá hacia el siglo VI a. C. debió ser correlativo a las presiones de la tribu árabe de los Nabateos una humilde tribu nómada de camelleros que había vivido nómada al sur de Edom y el norte de Arabia hasta la época de la dominación persa.



En las Crónicas del rey asirio Asurbanipal (668-627 a.C.) se cita a un grupo denominado Nabayates, así como a la tribu aramea de los Nabatu (16).

A los Nabateos como tales se les cita en las inscripciones griegas de la zona junto con otra tribu árabe, los Shalamu, a los que Esteban de Bizancio pone en relación con los Nabateos, pueblo que se hará conocido ya en el mundo helenístico, aunque su más antigua mención figura en Diodoro Siculo XIX, 94-100, que escribió en época de Augusto: «Poco después del 312, el Diadoco Antigono que defendía entonces Siria contra Ptolomeo y Seleuco, mandó a un amigo con un considerable numero de tropas ligeras contra los nabateos, porque estos actuaban contra sus intereses...con el encargo de llevarse sus rebaños. El amigo esperó a que los nabateos aptos para llevar las armas abandonasen la guarida de Petra, luego penetró a través de la estrecha garganta y en el cráter donde después habría de construirse la ciudad de Petra y por un estrecho sendero excavado por los hombres escaló la roca sobre la cual solían los nabateos poner a buen recaudo a las mujeres, ancianos y niños y los tesoros. Hizo un botín de incienso, especies, y de plata, pero no los rebaños, que pacían en el altiplano, fuera de allí.

Los árabes, a pesar de que se hallaban alerta, fueron cercados por el hijo de Antígono hasta que éste accedió a una suspensión de las hostilidades a cambio de valiosos presentes y de la entrega de rehenes. Posteriormente, el armisticio se convirtió en paz».

La ciudad nabatea llevaba el nombre de Gaia, residencia de los soberanos antes que se instalasen definitivamente en el circo rocoso conocido después por Petra. Esta Gaia sucedía a una aglomeración edomita, a menudo identificada con la Teñan bíblica, excavada en 1967-68 por Mrs. Cristal M Bennett cerca de Petra. En el siglo VI a.C., los nómadas nabateos comenzaron a sedentarizarse, infiltrándose en el país edomita. El nombre de Gaia aparece a menudo en las inscripciones del dios Dusares, denominado «dios de Gaia».


VIII. UNA CULTURA ARAMEA

Esta zona y sus habitantes fueron absorbidos e influidos culturalmente por la importante corriente de los árameos o Aklamu, tribus de nómadas semitas ya errantes en el siglo XIII a.C., empujados hacia el oeste por la «Invasión de los Pueblos del Mar (siglo XII a.C.), de los que formaban parte los caldeos, que dieron lugar a la X Dinastía de Babilonia o Imperio Neobabilónico (625-539 a.C.), llegando hasta la región de Palmira y Karkemish (17).



Esta migración aramea fue el hecho histórico más importante del Próximo Oriente durante el II milenio. A pesar de que al final las vicisitudes políticas les fueron desfavorables, su lengua suplantó al hebreo en Palestina, fue la lengua oficial del Imperio Persa y del Neobabilónico, durando hasta la época de Jesucristo, que hablaba arameo y manteniéndose como lengua litúrgica en algunos lugares del Próximo Oriente, como en Madaba, en Siria, donde los cristianos maronitas aún rezan y dicen la Misa en arameo.

El nombre arameo de Petra era RQM, leído REQUEM o REQUAM, pero el topónimo exacto era «Reqem cerca de Gaia».


IX. PETRA EN EL MUNDO HELENÍSTICO

A la muerte de Alejandro se formaron los reinos helenísticos y la región nabatea fue fuente de conflictos entre Lágidas y Seleúcidas, debido a su condición de encrucijada de comercio, tanto marítimo como terrestre, cerca del Mar Rojo y las rutas de desierto de Arabia, hacia Egipto y los puertos del mar Mediterráneo oriental (18).



En este cruce de caminos, Petra servía de depósito de tesoros y de centro dispensador de comercio. El carácter poco belicoso de los nabateos les hizo apoyar a menudo a una u otra Dinastía, tanto la siria o Seleúcida como la egipcia o Lágida, buscando solo la libertad de su comercio.

El progreso de los judíos Asmoneos les hizo luchar contra ellos. Y finalmente cuando Roma llegó a Oriente, se enfrentaron a las fuerzas de Pompeyo.


X. LA SOMBRA DE ROMA. LA PAX ROMANA. EL FINAL

Un rey nabateo llegó hasta Damasco en el año 84 a.C. y eso hizo que los romanos los tuviesen en cuenta. Pompeyo el Grande mandó contra Petra a su lugarteniente Scauro, que no pudo tomarla, aunque consiguió un tributo en plata de los nabateos, a cambio de su libertad. La ciudad se convirtió en residencia real con Arelas III.



Los sucesores de este soberano se encontraron en posición bastante crítica con Augusto y los Partos, entre Antonio y Augusto y cara a las ambiciones de Herodes el Grande de Judea (37-4 a.C.), de origen idumeo, es decir, edomita.

ARETAS IV (8 a.C.-40 d.C.) llevó a cabo una hábil política llegando en su influencia hasta Damasco nuevamente, ya que en ella residía una importante colonia nabatea, que tenía a su cabeza un etnarca dependiente de Arelas, según dice San Pablo en su II Epístola a los Corintios 11, 32.

Durante el gobierno de este rey se construyeron en Petra bellas tumbas, así como en Hegra, una colonia de Petra en Arabia.

La anexión de Arabia por Trajano debió representar un duro golpe para el comercio caravanero de Petra. De hecho, Trajano convirtió en capital de la provincia de Arabia la ciudad de Bostra, más al norte, que se convirtió también en el centro comercial, suplantando a Petra que atravesó un periodo de decadencia relativa.

A partir del 106 d.C., en que Trajano destruyó Petra, las caravanas ya no pasaban necesariamente por la capital nabatea, sino que preferían la ruta más corta que pasaba por Bostra, en la que fueron a confluir cinco vías de comercio, las que antes fluían desde Petra. Las monedas llevaron el nombre desde la época de Heliogábalo de NEA TRAIANA BOSTRA, bajo Severo Alejandro la leyenda de COLONIA BOSTRA y más tarde COLONIA METROPOLIS BOSTRA (19).

Como consecuencia, los mercaderes más emprendedores de Petra emigraron a Bostra, que fue embellecida en tiempos del emperador que nació en ella: Filipo el Árabe.

También la pérdida de los privilegios por parte de Petra fue la causa de la prosperidad de dos ciudades: La primera fue Palmira, la ciudad del desierto sirio, visitada en 116 por Trajano, que la colmó de privilegios, haciéndola Adriano ciudad libre en 129 d.C., tomando la ciudad el nombre de Adriana Palmira. La segunda sería Jerasa, uno de cuyos arcos construidos lleva el nombre del emperador hispano (20).


XI: LAS EXCAVACIONES

Petra no fue conocida modernamente hasta la visita de Johnn Ludwig Burckhardt en 1812, viajero que pasó gran parte de su vida en riente Medio explorando los lugares antiguos, haciéndose pasar por musulmán como luego harían otros ilustres viajeros como León de Laborde en Jerasa.

Cuando llegó a Siria, Burckhardt se hizo pasar por mercader. AL oir hablar de las ruinas de una fantástica ciudad antigua decidió ir a visitarla, incorporándose a una caravana para evitar ser considerado como espía.

Cuando llegaron cerca de la tumba de Aarón, situada en una cumbre cerca de Petra, expresó el deseo de ir a hacer allí un sacrificio a este profeta y se alejó acompañado de un guía, hasta llegar al riachuelo Wadi Musa, que por la garganta llamada “siq” que se estrecha cada vez más, llega al circo rocoso que constituye el abrigo de la ciudad.

Lo que allí vio le hizo identificarla con la antigua Petra, sobre la que se había cumplido la maldición bíblica:

“Vosotros que vivís en las hendiduras de la roca que sostiene la cima de la colina, aunque hagáis vuestro nido tan alto como el águila, Yo os haré bajar de él, dice el Señor. Y Edom, caerá en la desolación, y todo aquel que pase por allí quedará atónito” (Jer.49).

Diez años más tarde, el reverendo Robinson, un estudioso norteamericano de arqueología bíblica, visitó Petra durante un viaje a Tierra Santa y, Biblia en mano, identificó una serie de lugares que hasta entonces habían sido sólo nombres sin soporte material ni fundamento real para la cultura occidental.



Treinta años después empezaron las primeras exploraciones científicas, llevadas a cabo por la Palestine Exploration Fund y, después, por la American Palestine Society, seguidas después por tres exploraciones alemanas, inglesas, norteamericanas y francesas (21).

En 1840, Henrv Layard, el descubridor de Nínive, se refería a esta ciudad diciendo que lo que más sorprendía de Petra (algo con lo que coinciden todos los arqueólogos y viajeros que la visitan), es el inmenso trabajo de excavación, realizado en el flanco de la montaña, para construir esas fachadas de edificios inmensos, con tan poco fondo en su interior. «Deja estupefacto que un pueblo haya transformado, con grandes esfuerzos la roca viva en templos, teatros, edificios públicos y privados, construyendo así una ciudad en los confines del desierto, en una región inhóspita y sin agua».

Incluso un observador atento como Layard se había hecho eco de la creencia popular en que la ciudad estaba excavada en la roca viva, cuando, en realidad, lo que tenía frente a él era una ciudad construida en buena parte con estructuras exentas.

El área urbana está rodeada por una muralla construida a finales de la época helenística, mientras que, en un primer momento, sólo la ciudadela estaba fortificada. A la entrada del Siq, el estrecho pasadizo, formado por el curso del Wadi Mousa, cuyas aguas fueran desviadas en la antigüedad, se encuentra una necrópolis rupestre que presenta los característicos nafesh, obeliscos o estelas que simbolizan el alma del difunto. En algunos casos, las fachadas son lisas, con una puerta en la parte inferior que puede estar enmarcada por pilastras y arquitrabes. La parte superior está decorada con dos hileras de pináculos escalonados. Estos monumentos se pueden fechar a finales del siglo II a.C. y constituyen la perduración en el tiempo de un tipo de tumba muy extendido en Siria en época helenística. También se encuentra otro tipo de fachada, contemporáneo o ligeramente anterior a la precedente. La parte superior de la tumba presenta, en lugar de los pináculos, dos grandes peldaños colocados en los ángulos, con la base hacia el interior, que descansan sobre un friso.

Al final del camino del Siq se puede observar la espléndida fachada de piedra roja de la tumba llamada Él Khazneh Firaun («El tesoro del Faraón»), tal vez la más elegante y coherente de las fachadas de tipo helenístico de Petra. El piso inferior, de gusto neoclásico, presenta una hilera de siete columnas corintias, rematadas por un tímpano, detrás del cual se encuentra la puerta principal, con un arquitrabe y acróteras laterales en forma de sépalo, que se repiten a los lados del frontón, decorado con volutas. El friso bajo el frontón lleva, en cambio, grifos afrontados y relieves que representan corredores. El piso superior presenta una pared corrida de nichos enmarcados por columnas, con estatuas en su interior, que a los lados forma dos intercolumnios que enmarcan un thólos, de techo cónico, coronado por una urna, y decorado, en los intercolumnios, con estatuas. La central ha sido identificada con Isis Tyqué, una divinidad compuesta con las características de la diosa egipcia Isis y de la griega Tyqué o Fortuna. La misma diosa que aparece en las monedas de Petra.



Se ha pensado que podría tratarse del mausoleo de Aretas IV, rey de los nabateos entre el año 9 a. de C. y el 40 d. de C. 270

Una de las construcciones más grandiosas de Petra es la del Ed-Deir («el Monasterio»), que se levanta sobre la elevación del mismo nombre, al noreste de la ciudad.

La vía principal de Petra en época romana es el «cardo máximo»), una calle pavimentada que sigue el curso del Wadi Mousa, en parte canalizado y en parte cubierto. La calle es más alta en el centro permite el desagüe, pero debía dificultar el paso de los animales de carga.

Al norte y al sur, la ciudad presenta una disposición en terrazas, bastante escarpadas, con viviendas excavadas en la roca. Al inicio del cardo se encuentra una piscina termal, unida a un ninfeo o fuente en forma de hemiciclo. Al sur se hallan las ruinas de tres caravanserais, denominados respectivamente «mercado superior», «medio» e «inferior». Se trata de amplios recintos cerrados en los que los mercaderes concluían las compraventas, hacían sus negocios y se intercambiaban piedras preciosas, especias perfumadas y demás mercancías. En el lado de la calle, los mercados presentaban una serie de estancias alineadas que eran utiliza-das como tiendas, como en los actuales bazares. Al otro lado de la calle se encuentran los restos del palacio del rey de los nabateos, príncipes mercaderes, verdaderos jefes caravaneros, que a veces se hacían llamar «filohelenos». Sobre todo después que incorporaron los territorios septentrionales helenizados a su reino, junto al palacio había un gimnasio, siguiendo las pautas comunes a todas las ciudades helenísticas.



No queda mucho de ambos edificios, pero los fragmentos arquitectónicos, el tipo de decoración y los materiales empleados indican que los edificios destruidos no debían ser inferiores a monumentos como El Khazneh o El Deir, tanto en la estructura como en los detalles. Al gimnasio se accedía por una puerta que se encontraba en la parte externa de un arco de tres vanos, que tenía una importante función urbanística, ya que servía para disimular el punto donde confluían las áreas construidas anteriormente, dotadas de otra orientación. Una inscripción hallada en las cercanías del arco ayuda a clarificar la situación histórico-topográfica de esta parte de la ciudad. La inscripción es una dedicatoria en griego al emperador Trajano, durante el proconsulado de C. Claudio Severo, es decir, en el año 114 d. de C., ocho años después de la anexión de la Arabia Pétrea a Roma (106 d. de C.).

Se sabe, por las inscripciones de los miliarios, que el sector meridional de la vía que Trajano mandó construir para unir Bostra al Mar Rojo se terminó 272 entre el año 110 y el 111. En cambio, la parte norte se terminó más tarde. La vía tenía seguramente como misión facilitar el tráfico caravanero que llegaba al Imperio romano procedente de Áqaba y Arabia (Mapa no 2). Como resultado de eso, Petra, una ciudad alejada de Roma, en medio del desierto, pero no por ello menos sofisticada que otras muchas ciudades de la zona, se abrió aún más al mundo exterior que en época helenística. Así pues, la erección de este arco monumental, construido tres años después de terminarse el sector meridional de la vía de Trajano, ha de situarse en el contexto de estos nuevos contactos con el mundo romano. De este modo, los habitantes de Petra, tras la anexión al Imperio transformaron su ciudad en una verdadera metrópoli romana.
El arco constituía también la entrada monumental al santuario de Qasr el-Bint, en su fase más tardía. El santuario estaba rodeado por un témenos que presentaba una doble banqueta adosada al muro meridional.

En el interior, cerca de la entrada, había un pequeño edificio en forma de torre, anterior a la construcción del arco. Frente a él, adosado al pie derecho meridional del arco, se hallaba el vestíbulo. Al fondo de la zona sagrada s se levantaban el templo y el altar. El templo, de cuatro columnas en la fachada se elevaba sobre podio y presentaba un pequeño canal a la altura del suelo. La cella, precedida por el pronaos, poseía un adyton tripartito El altar perpendicular al templo, estaba construido sobre gradas.

La construcción de Qasr el-Bint no puede ir mas allá de los primeros años del siglo i d. de C.

En el área del santuario se han hallado bajorrelieves figurados que pertenecen seguramente a la parte superior del templo.



De este tema, la religión, los dioses y los lugares de culto de Petra trataremos en un próximo trabajo, al que añadiremos, asimismo, la abundante Problemática bibliografía y la problemática que no hemos podido abordar en este artículo, debido a los límites físicos de esta publicación.


Notas:


[1] VÁZQUEZ HOYS, A.Mª: Introducción a la Hª Antigua I. Próximo Oriente y Egipto. Mapa 1, Madrid , UNED, 1997, 2ª edición.
2 VAZQUEZ HOYS, op.cit. mapa 58, p. 830
3 Heródoto II, 11-12-,III, 107-114
4 EZEQUIEL 27, 12-13
5 Pr la crítica de la cronología de este pasaje bíblico cfr. AUBET SEMLER, Mª Eugenia: Tiro y las colonias fenicias de Occidente. Ediciones Bellaterra, Barcelona 1987, p.101
6 PLINIO, HN XII, XXX, 53, XXI, 56.
7 PUNIÓ, NH VI, XXXII, 154-5.
8 NH 63-65
9 Plinio se refiere aquí al Imperio, en cuya época escribe
10 VALLVÉ, M.: El camello. Editorial Araluci. Barcelona 1934. Los camellos han sido repetidamen-te usados por los servicios militares de transporte. Los romanos hicieron gran uso de ellos para el transporte de hombres y equipo y como caballería en el combate. El general Edmund Allenby uti-lizó unos 60000 camellos en su victoriosa campaña contra el ejército turco durante la I Guerra Mundial. El dromedario es superior al caballo o al mulo como transporte militar en las regiones desérticas.
11 Aunque el Edom bíblico se extiende desde el Mar Muerto hasta la cabecera oriental del Mar Rojo, en la historia judía y romana se entiende por Idumea la parte septentrional de la Arabia Pétrea y la meridional de Judea hasta Hebrón.
12 VÁZQUEZ HOYS, op.cit.p. 876.
13 AMIANO MARCELINO XIV, 8,13. La moderna investigación tiene sus dudas sobre el origen de estos pueblos. Cfr. NEGUEV, A. en ANRW II, 8, pp.520-686.

14 Sobre las legiones romanas en Arabia, la Legio III Cirenaica, la VI Ferrata, la I Parthica Philippiana y la IV Martia, así como los correspondientes auxilia y otros efectivos cf. SPEIDEL, M.P.: «The Román Army in Arabia», ANRW II, 8, pp. 687- 730.
15 ABDIAS 1, 3-4.
16 El origen de los nabateos sigue siendo una cuestión abierta, ya que como casi todos los nómadas del Próximo Oriente, su génesis es, por ahora, desconocida.
17 VÁZQUEZ HOYS, A. Ma., op. cit. Mapa n° 54.
18 VÁZQUEZ HOYS, A.Ma: Grecia desde el siglo IV. Alejandro Magno. El helenismo. Madrid, CU 118, tomo II, 1994, passim
19 Cfr.NEGEV, en ANRW 17, p. 662.
20 BROWNING, I.: Jerash and the Decapolis. London 1982, fig. 44, p. 108.
21 AVI-YONAH, M. STERN, E.: Encyclopedia of Archaeological Excavations in the Holy Land. Oxford 1978; BUCKINGHAM, J.S.: Travels in Palestina , through the Countries of Bashan and Gilead, London 1821; BURCKHARDT, J.L: Travels in Syria and the Holy Land, London 1822; LABORDE, L. de: Voyage de la Syrie, París 1837.


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